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Mientras, los líderes políticos mundiales, cumbre tras cumbre, no se deciden a frenar el calentamiento global, un número creciente de científicos imagina cómo enfriar el planeta para mitigar los efectos del cambio climático. En lo que llaman geoingeniería, algunos proponen inyectar aerosoles en las nubes para aumentar la refracción de los rayos solares. Otros apuestan por fertilizar los océanos para que puedan capturar más CO2. Y, ahora, un estudio demuestra la viabilidad de la alternativa más grandiosa de todas: instalar una especie de sombrillas gigantes en el espacio para que sombreen la Tierra.

La forma más racional de combatir el cambio climático es atacar sus causas: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero, a falta de racionalidad política, la geoingeniería se ha ido abriendo paso. En los últimos años, tanto la Royal Society británica como la estadounidense Academia Nacional de Ciencias elaboraron sendos informes en los que, tras insistir en que sería mejor prevenir que curar, repasan las distintas alternativas para trastear el clima global.

Una de ellas es una técnica de gestión de la radiación solar que parece más propia de la ciencia ficción que de la ciencia a secas. No por casualidad, apenas tiene hueco en los dos informes. Se trata de reducir la cantidad de energía solar que llega al planeta colocando algo en la trayectoria entre el Sol y la Tierra. Pero ese algo debería ser tan grande como para poder sombrear el planeta. Y si es tan gigantesco, habría que saber dónde colocarlo y cómo.

http://elpais.com/elpais/2015/09/11/ciencia/1441978325_897742.html