La elección de la superficie de trabajo es, probablemente, la decisión más importante al proyectar un laboratorio. No existe una encimera universal; cada disciplina científica requiere propiedades químicas y físicas específicas. En Borda Laboratorios, asesoramos a nuestros clientes para que su inversión sea duradera, analizando la resistencia a ácidos, bases, impactos térmicos y cargas mecánicas.
Una de las opciones más versátiles es el Laminado de Resina Fenólica (HPL). Este material es ideal para laboratorios de microbiología o enseñanza, donde se busca una superficie no porosa, resistente al rayado y fácil de limpiar. Sin embargo, si el laboratorio trabaja con ácidos concentrados a altas temperaturas, solemos recomendar la Resina Epoxi. A diferencia de otros materiales, la resina epoxi es un compuesto sólido que no tiene capas, lo que significa que incluso si se raya profundamente, mantiene su resistencia química intrínseca. Es el estándar de oro en laboratorios químicos industriales y centros de investigación avanzada.
Para entornos hospitalarios o laboratorios donde la asepsia absoluta es la prioridad, el Acero Inoxidable (AISI 304 o 316) sigue siendo insuperable. Su capacidad para soportar procesos de esterilización agresivos y su nula porosidad evitan el crecimiento bacteriano. Por otro lado, para aplicaciones que requieren una resistencia térmica extrema (como zonas de hornos o muflas), el Gres Cerámico Monolítico ofrece una estabilidad inigualable, soportando choques térmicos sin deformarse ni emitir gases tóxicos.
Elegir el material incorrecto puede suponer un coste operativo altísimo a medio plazo debido a la degradación de la superficie. En Borda Laboratorios, sometemos nuestros materiales a pruebas rigurosas para garantizar que cumplen con las normativas internacionales de resistencia. Entendemos que la encimera es el campo de batalla de la ciencia y debe estar preparada para resistir el rigor de los reactivos más agresivos.