Los diferentes tipos de acreditación buscan, no solo certificar una mayor calidad, sino también facilitar la colaboración y cooperación con otros países europeos.

La obtención de acreditación internacional es uno de los retos a los que se enfrentan actualmente los especialistas de la Hematología en ámbitos tan diferentes como los trasplantes o los bancos de sangre. Los motivos son diversos, desde la búsqueda de una mayor calidad, hasta la colaboración y cooperación con otros países europeos en busca de sangre u órganos de donantes que no siempre se encuentran en un solo territorio.

Sobre esta cuestión se ha querido hacer hincapié en uno de los simposios del LX Congreso de la Sociedad Española de Hematología y Hemostasia (SEHH), en el que ha intervenido Isabel de la Villa, de la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC), que ha hecho hincapié en la importancia de la obtención de la acreditación ISO 15189 para los laboratorios de Hematología.

Tal y como exponía la experta, se entiende por acreditación “la declaración por un organismo nacional de la acreditación de que un laboratorio dispone de la competencia técnica para realizar unas actividades determinadas con arreglo a normas armonizadas”. Si bien actualmente las Administraciones Públicas no establecen como requisito la acreditación de los laboratorios clínicos, empieza a ser habitual su exigencia para la contratación de laboratorios externos o en el caso de los ensayos clínicos.

Sin embargo, según de la Villa, no se trata solo de cumplir con requisitos exigidos externamente, sino sobre todo conseguir “consensuar criterios” para ofrecer una mayor fiabilidad “y un alto nivel de calidad”, que en última instancia repercute en el paciente.

Multitud de acreditaciones posibles

Si bien esta es la idea general, Pascual Balsalobre, coordinador de TPH del Hospital Gregorio Marañón, exponía cuál era la situación en cuanto a los trasplantes y la acreditación internacional JACIE, el programa europeo de acreditación de calidad en el trasplante de progenitores hematopoyéticos. Respecto a la misma, el experto matizaba que surge ante la necesidad de tener unos mínimos comunes para la donación de órganos a nivel internacional, “pero eso no quiere decir que todos los centros tengan el mismo nivel de calidad, al igual que no todos los médicos son iguales”.  Cabe recordar que, pese al esfuerzo de los diferentes profesionales que intervienen en la red de trasplantes, del 10 al 15 por ciento de los pacientes tendrá complicaciones tóxicas y, en total, cerca de la mitad no tendrá un buen pronóstico respecto a su trasplante.

De esta forma, este sistema de acreditación cuenta con un total de 1.700 estándares diferentes que abordan desde la clínica, a la obtención y el procesamiento. Los resultados de la implantación de los mismos han demostrado ya mejoras en términos de supervivencia, y también una reducción de las complicaciones tóxicas en el caso de los trasplantes alogénicos. Igualmente, se ha encontrado que los centros que se acreditan con la misma tienen “una mayor adherencia a las recomendaciones internacionales sobre el seguimiento de los donantes familiares”.

Por otra parte, José Luis Arroyo, del Banco de Sangre y Tejidos de Cantabria, explicaba que los cambios en la acreditación de los bancos de sangre son continuos debido al cambio interno que se ha producido en estos. “En los últimos 30 años la transformación tecnológica, y la automatización de los procesos ha modificado el concepto de calidad”, haciendo que la sangre ahora se trate casi como un producto estandarizado.

El problema a este respecto es que no existe una única normativa, sino que surgen múltiples y posibles acreditación, que convierten este proceso en algo confuso para los especialistas, por lo que Arroyo insistía en que lo más importante es conocer “cuáles son obligatorias por ley”. Por último, el experto concluía que la transformación constante del sector “nos obliga a formarnos y ver cómo llevarlo al día a día”.