– La responsable de Unicef habla sobre los laboratorios de innovación que la ONG tiene ubicados por el mundo y que trabajan por mejorar la vida de los niños.

– Explica las iniciativa sociales en la migración de refugiados sirios, la derivada por la epidemia del ébola o los nacimientos no registrados en países como Tanzania.

 

Salud, nutrición, agua, educación, protección o emergencias entre otros. Con más de 270 proyectos de innovación en todo el planeta, Unicef trabaja por reinventarse para mejorar la vida de niños que se encuentran en situaciones desfavorecidas. Y para tal cometido ha erigido laboratorios de innovación que, localizados en puntos estratégicos, estudian cómo la mejorar las vidas de estas comunidades, también a través de la tecnología. La jefa de promoción y colaboraciones innovadoras en el sector privado de Unicef en Ginebra, Sally Burnheim, expone a INNOVADORES: «necesitamos trabajar juntos porque millones de niños viven bajo el umbral de la pobreza».

Burnheim visitó Barcelona como conferenciante en las jornadas Doing Good Doing Well en las que la escuela de negocios Iese y su alumnado se proponían reunir una serie de nuevos modelos empresariales con un impacto destacable. Ya anteriormente, la ponente fue responsable de situaciones de emergencia en Kosovo y Sudán no sólo para Unicef, sino también para la ONU.

Sin embargo, el rol de Burnheim pasa por coordinar los esfuerzos de la ONG con el sector privado. De hecho, destaca la implicación tanto de compañías móviles como tecnológicas en dicha misión: «la digitación ha transformado muchas industrias y, de la misma forma, lo ha hecho con nuestro sector».

La ONG cuenta con 14 laboratorios de innovación que trabajan por escalar las ideas en las comunidades necesitadas. «Utilizamos el modelo preguntar, crear y compartir pues nadie conoce mejor las necesidades que la propia comunidad», relata. Y así es como esta metodología se ha planteado como medida en la crisis de migración de refugiados sirios.

Según explica, desde el laboratorio de innovación que la ONG tiene en Kosovo se centran en la problemática de separación de los integrantes de una familia. Que, consecuentemente, se vuelven más vulnerables frente a redes de contrabandistas o traficantes.

Una de las soluciones adoptadas pasa por facilitar que puedan cargar sus móviles. Una postura que, a través de los datos extraidos, facilita un seguimiento del movimiento de la población para predecir las necesidades de su abastecimiento en términos de salud o educación. «En definitiva, planificiar mejor recursos o servicios», razona.

La experta se refiere también a la crisis del ébola en donde Unicef ha agregado los datos para identificar por dónde se estaba expandiendo la enfermedad. «El trabajo con el sector privado y la tecnología realmente ayudó a terminar con la crisis», asegura Burnheim. Como muestra, la iniciativa que pretende determinar cuánto sabe la población sobre la enfermedad y extender el conocimiento sobre la misma. Una medida que previene el contagio por partida doble, con buenas prácticas y mensajes de advertencia.

Unicef ha aplicado la innovación también para resolver la situación en Tanzania, en dónde el 80% de los nacimientos no se registran pese a que exista una ley que lo hace obligatorio. Sucede que los desplazamientos resultan costosos y los accesos por carretera no facilitan que la población se desplace hasta la agencia del gobierno para conseguir un certificado de nacimiento.

Para salvar tal escenario, Unicef trabajó con la compañía Tigo para implementar Tu Bebé. Un sistema de mensajería con el que, a través de una aplicación, las madres envían información para que el personal sanitario disponga de los detalles del parte del recién nacido. «Si un bebé no se registra cuando nace tendrá grandes implicaciones toda su vida», explica. De hecho, es mucho más difícil que tengan acceso a sanidad porque no tienen identidad en una comunidad. La responsable de Unicef expone: «si una chica no sabe su edad no puede prevenir el matrimonio prematuro». También destaca su relevancia en términos de que un país sepa qué servicios sociales son necesarios.

La aplicación tienen por objetivo incrementar hasta un 90% el registro de nacimientos en el país para el 2018. En este sentido, Burnheim pone como referencia un programa similar llevado a cabo en Nigeria, que cuenta 7 millones de nacimientos registrados.

«Es esencial trabajar para cumplir los objetivos globales marcados para un crecimiento sostenible. Estos niños viven en áreas remotas o países en conflicto y, por ello, son los más difíciles de alcanzar», concluye para concienciar la representante de Unicef.

Fuente: El Mundo